Ecoalf, la empresa que fabrica ropa con basura de los océanos


Compartimos fragmentos de la nota que Expansión le hizo a Javier Goyeneche, el empresario textil que despierta conciencias con sus prendas recicladas de su marca Ecoalf.

¨Desde 2015 ECOALF lidera un movimiento internacional en pro de limpiar los mares. En colaboración con pescadores ha extraído del Mediterráneo 205 toneladas de plástico que convierte en tejido para sus prendas. Nos embarcamos con su fundador, Javier Goyeneche, a la “pesca” de materia prima en Alicante.

Restos de botellas y otros plásticos entre la pesca capturada con redes de arrastre. Javier Goyeneche, de Ecoalf, con uno de los miembros de la Cofradía de Pescadores de Alicante que colaboran en “Upcycling The Oceans”, a bordo del barco “Mi Rosa”.

ECOALF, la empresa española de moda sostenible y la primera en ese país en ser B Corp, el máximo reconocimiento que se da por el compromiso con la gente y con el planeta. “Because there is no planet B”. Como reza el lema de la marca.

El embarque fue en el Puerto de Villajoyosa. Junto a Javier Goyeneche, fundador y presidente de ECOALF, parte de su gran equipo y los pescadores del barco de arrastre en el que fuimos a conocer, en vivo y en directo, Upcycling the Oceans (UTO), el proyecto creado por la firma en 2015 para recoger la basura que destroza océanos y convertirla en hilo de primera calidad para hacer tejidos y productos. Una aventura sin precedentes a nivel mundial por la que Goyeneche apostó a través de su Fundación, y en la que se embarcó para ayudar a limpiar los mares gracias al apoyo de los pescadores. A los que estará eternamente agradecido, porque sin ellos nada sería posible. Además no cobran un euro por separar la basura de los peces. Desde entonces hasta ahora llevan más de 250 toneladas recogidas. (…) Cada año, caen al mar alrededor de 8 millones de toneladas de plástico, lo que equivale a 15 toneladas cada minuto de cada día. “Cuando creé la marca en 2009, tenía la idea clarísima de que tenía que ser realmente sostenible. Pensé que el reciclaje era una opción, siempre y cuando fuera capaz de crear una colección de productos reciclados con la misma calidad y diseño que los no reciclados -explica Goyeneche, que transmite de inmediato el entusiasmo por lo que hace. Ecoalf instalo desde 2015 vertederos para que los pescadores arrojen residuos del mar. Están en casi 40 puertos de España.

Por todo el mundo
Los inicios no fueron fáciles. En esa época en el mercado no existían los tejidos reciclados que querían y Javier, tuvo que viajar por medio mundo para desarrollarlos. Pero el esfuerzo y la constancia dieron sus frutos y poco a poco, consiguió que la firma sea lo que hoy es: un referente que lidera este movimiento, creando la primera generación de productos reciclados de idéntica calidad y diseño que los mejores no reciclados. “Empecé en Taichung con una señora increíble que reciclaba plásticos para hacer alfombras de poliéster. Después descubrí un grupo de personas que reciclaban redes en Corea. Me fui, empezamos a invertir para convertir ese nylon 6.0, el de mejor calidad del mundo. Para que te hagas una idea del petróleo a ese nylon son 17 pasos químicos; de una red de pesca a este nylon siete. Por eso tanto ahorro en agua, emisiones y energía. Todos nuestros plumíferos están hechos con esas redes de pescadores”.

El siguiente destino fue Taiwan, donde llegaron a un acuerdo con una compañía para reciclar los restos del café de las cafeterías. “Recogemos los posos húmedos que se quedan por las mañanas, los convertimos en polvo y se mezcla con polímeros de botellas de plástico”. Y a continuación iniciaron un proyecto en España, donde reciclan residuos de neumáticos con SIGNUS , con los que hacen todas sus flip-flop. ¿El problema? Que ECOALF nunca mueve la basura de su lugar de origen, y es donde la recoge donde fabrica las prendas. Una complicación. No es lo mismo viajar de Corea a La Rioja que tener todo concentrado. Pero si hay algo claro es que nunca van a quedarse sin material para reciclar. Basura hay a patadas. Tanto en tierra como en mar. “Un día mientras hablaba con un pescador de lo que hacía, me pidió que saliera a navegar con él para ver la cantidad de basura que se quedaba en sus redes cada vez que las levantaban. Me quedé impactado. Desde ese momento supe que había que hacer algo con el mar porque a nadie le preocupaba. Cuando lo propuse en el consejo recuerdo que tuvimos una gran discusión interna. Me decían, pero Javier si tienes muchísima basura en tierra, para qué complicarte. Y yo insistía: el mar está olvidado”.
Más plástico que peces
No se rindió. Leyó, estudió y descubrió que casi el 75 por ciento de la basura que cae al agua, está en el fondo de los mares. Lo tuvo clarísimo. No se iba a quedar con los brazos cruzados. Creó Upcycling the Oceans. Algo por lo que deberíamos de estarle eternamente agradecidos. Al proyecto y a este hombre, que sin prisa pero sin pausa, está haciendo tanto por nuestro entorno. El mismo que me cuenta que en el 2050 habrá más plástico que peces en los océanos. Porque el plástico tarda 450 años en desaparecer y todo se va acumulando. El mismo que gracias a su ilusión y a su proyecto ya es un referente en el mundo. Aunque él no lo diga. “Nosotros hemos reciclado más de 120.000 millones de botellas de plástico y con 80 de ellas desarrollamos un metro de tejido reciclado (polyester). Es una pasada. Y con 235 gramos de redes de pesca, 1 metro de tejido reciclado, nylon de la máxima calidad”.

Pero nada de esto esto hubiera sido posible sin Nacho LLorca, pescador de raza y presidente de la Asociación de la Cofradía de Pescadores de Alicante. “Cuando descubrí que en esta zona de levante había una flota de 90 arrastreros llamé y me pusieron con Nacho. Le conté el proyecto y de inmediato me dijo que sí”. Además, estos pesqueros, hartos de su mala fama y del empeño de los ecologistas en que hacían daño en el fondo del mar, vieron una opción de demostrar su buen hacer cuando salían a pescar. Solo rastrean en arena, jamás en lugares con especies protegidas, y además están motorizados (radar). Solo pueden echar las redes en zonas marcadas. “A mí me gustaría que salieran a pescar los ecologistas con ellos, de 4 de la mañana a 4 de la tarde y vean lo que hacen. Además del duro trabajo, que comprueben donde tiran las redes”, puntualiza Javier.

“Acepté sobre todo porque ni yo mismo entendía lo que hacíamos de coger la basura y volver a tirarla al mar. Pero es lo que se hacia siempre y no estábamos concienciados. Cuando salía al mar con mi padre y le preguntaba, me decía que lo tirara. Y a él su abuelo”, relata este hombre que sabe lo que es ir a pescar desde su más tierna infancia. “Los días de verano mejor pero en invierno a veces es insufrible -continúa Nacho-. Cuando hablé con los pescadores para unirnos al proyecto algunos eran reacios y decían que ellos no iban a hacer ricos a nadie. Les dije que si querían estar conmigo lo tenían que hacer. Y eso que algunos pescadores ya lo hacían por iniciativa propia. Pero no sabían que hacer con la basura recuperada del mar”.

Hasta que la Fundación ECOALF empezó a llenar de contenedores los puertos y ahora, como comprobamos al acabar la faena, llegan largas filas de pesqueros cargados de basura. Y los peces, y las aguas, más limpios. Por el bien de todos. “Nacho fue clave en el proceso. Yo se lo dije claro: tengo esta idea pero no sé ni lo que va a salir, ni si voy a ser capaz de hacer hilo con esa basura, porque la calidad del hilo depende de la calidad de esta basura. Cuanto peor es, peor el polímero, y claro, yo esta botella la reciclo dentro de 20 días. Está bastante limpia pero ya verás lo que sale del mar, a lo mejor lleva 8 años allí, está destrozada y el nivel de contaminación de cada partícula de lo que sacamos del mar es cuatro veces mayor que el de la tierra. Empezamos con tres contenedores pequeñitos y lo pusimos en tres barcos de tres amigos”.





Ocean Waste es la nueva zapatilla de Ecoalf. Saldrá a la venta en septiembre, coincidiendo con la Semana Internacional del Residuo Cero. Están íntegramente fabricadas con hilo de botellas de plástico procedentes del Mediterráneo. Disponibles en dos colores (azul marino y negro), tendrán un precio de 120 euros. La suela es obtenida de algas invasivas. Se evita plástico procedente del petróleo y se limpia el agua.

Goyeneche no tenía licencia de gestión de residuos y entonces no podía recoger esa basura. Comenzó a trabajar con unos gestores que lo recogían y agrupaba. Y no escatimó un segundo de su tiempo para dar charlas en otros puertos por toda la costa. Esperaba a los pescadores y cuando regresaban tomaba una cerveza con ellos para explicarles y convencerles. En poco tiempo fueron tantos los que dijeron que sí, que los los inversores no pudieron seguir apoyando el proyecto. Se fue a Nueva York y tuvo la suerte que un filántropo, Henry Pincus confió en él y colocaron todos los contenedores de los puertos. Una vez lanzado el proyecto se retiró. Se asoció con Ecoembes y han pasado de colaborar con 11 puertos de Levante a casi 40 puertos en toda España.

Hoy Javier Goyeneche es requerido en todo el mundo para dar conferencias sobre sostenibilidad, innovación o la llamada “blue economy” en todo el mundo. “En Estambul, dando una conferencia me contactó una persona del gobierno tailandés, que me pidió que les ayudara a replicar el proyecto en Tailandia. No nos venia muy de paso, pero insistió y fui. Cuando llegue me estaba esperando el ministro de medioambiente y el de turismo. Firmamos un acuerdo de tres años, voy cada dos meses y estamos operando en islas como Pucket o Samui. Trabajamos con los pescadores y la asociación de buceadores que es enorme. En la prueba piloto en Pucket, trabajamos con 1000 buceadores y sacamos 7,5 toneladas de basura en un día”.



Labor de concienciación
“Por mucho que nosotros hayamos sacado 250 toneladas de basura del fondo del mar, si entran 8.000.000, esto no sirve para nada. Solo sirve -como esta entrevista o el proyecto-, para concienciar a la gente. Y esta es la idea. Concienciar de lo que está pasando. Ahora todo el mundo habla del océano pero hace tres años nadie lo hacía. Y educar desde la infancia a respetar el medio ambiente”. Como él hace con sus hijos. Alfredo (11) y álvaro (8). El nombre de ECOALF es por ellos. “Siempre hablamos que planeta vamos a dejar a nuestros hijos y lo importante es que hijos vamos a dejar al planeta”. Los míos están súper concienciados. A Alvarito, cuando le preguntan a que se dedica su padre, responde que a recoger basura. Y si ve que alguien tira algo se acerca y dice: no lo tires que luego lo tiene que recoger mi padre. “Me gustaría recalcar que lo importante de esta historia son los pescadores, que son los que realmente están haciendo el trabajo. Sin ellos no haríamos nada”. Volvemos a la marca. Y le pregunto el significado del B Corp Certificate. “Es el certificado más importante que te pueden dar a nivel mundial. Las empresas que lo consiguen, como ellos dicen, “no son las mejores compañías del mundo sino las mejores para el mundo”. Y es la primera compañía de moda en España a la que se lo dan. Nos auditaron durante año y medio, minuciosamente, para ver como fabricamos, con qué químicos, cuánto transportamos, lo que pagamos a los empleados, cuánto en las fábricas, todo”. Y lo consiguieron. Porque cuando las cosas están bien hechas, la recompensa es más que merecida. Y ellos, han creado una marca de moda que hace las cosas diferentes. Y nosotros, al tener en nuestras manos alguno de sus productos, pensaremos que en algo estamos ayudando. Transformar ideas en acciones que tienen impacto en el planeta, para cambiar el mundo, es algo admirable. Está claro. Donde otros ven basura, ECOALF ve material prima de alta calidad. Enhorabuena.¨



Fuente: https://mundotextilmag.com.ar

Otras Noticias

Exportaciones peruanas aumentaron 17.51% en junio del 2018, según el INEI

SNI: sector textil peruano tiene gran oportunidad frente a guerra comercial

Mypes elegirán representantes ante núcleos ejecutores de Compras a MYPERU en setiembre